sábado, 18 de febrero de 2012

Equidad y calidad de la educación. Apoyo a estudiantes y escuelas en desventaja

• En los países de la OCDE, casi uno de cada cinco estudiantes carece de un nivel mínimo de habilidades. Además, los estudiantes de entornos socioeconómicos desfavorecidos tienen dos veces más probabilidades de manifestar un desempeño deficiente. La falta de equidad e inclusión provoca fracasos escolares, lo cual significa que, en promedio, uno de cada cinco adultos jóvenes abandona sus estudios antes de terminar la educación media superior.

• Reducir el fracaso escolar redunda en beneficios tanto para la sociedad como para los individuos. Los sistemas educativos con el desempeño más alto en los países de la OCDE combinan calidad con equidad. Este informe ofrece recomendaciones de políticas para sistemas educativos de manera que se contribuya a que todos los menores cumplan de manera exitosa su escolaridad.


Reducir el fracaso escolar genera beneficios para la sociedad y para los individuos. También contribuye al crecimiento económico y al desarrollo social. De hecho, los sistemas educativos con el desempeño más alto en los países de la OCDE son los que combinan calidad con equidad. La equidad en la educación significa que las circunstancias personales o sociales, como género, origen étnico o antecedentes familiares, no obstaculicen el logro del potencial educativo (justicia) y que todos los individuos alcancen al menos un nivel mínimo de habilidades (inclusión). En estos sistemas educativos, la vasta mayoría de los estudiantes tienen la oportunidad de adquirir habilidades de alto nivel, independientemente de sus propias circunstancias personales y socioeconómicas.

Los países de la OCDE se enfrentan el problema del fracaso y lel abandono

En los países de la OCDE, casi uno de cada cinco estudiantes no alcanza un nivel básico mínimo de habilidades para desempeñarse en las sociedades actuales (indicativo de falta de inclusión). Los estudiantes de entornos socioeconómicos bajos tienen el doble de probabilidad de desempeñarse de manera deficiente, lo que implica que las circunstancias personales o sociales son obstáculos para su potencial educativo (indicativo de falta de justicia). La carencia de inclusión y de justicia provoca el fracaso escolar, cuya manifestación más visible es la deserción: en promedio, 20 por ciento de los adultos jóvenes abandona los estudios antes de completar la educación media superior.

Mejorar la equidad y reducir el fracaso
escolar rinde dividendos


Los costos económicos y sociales del fracaso y la deserción escolares son altos, en tanto que completar con éxito la educación media superior brinda a los individuos mejores perspectivas de empleo y de estilos de vida más sanos, lo que resulta en mayores contribuciones a los presupuestos públicos y la inversión. Las personas con más escolaridad contribuyen a sociedades más democráticas y a economías más sustentables, y son menos dependientes de la ayuda pública y también menos vulnerable a las contracciones económicas. Las sociedades con individuos capacitados están mejor preparadas para responder a las crisis actuales y futuras posibles. Por tanto, invertir en la educación preescolar, primaria y secundaria para todos, y en particular para niños de entornos socioeconómicos en desventaja, es a la vez justo y económicamente eficiente.

Las políticas requieren invertir en los estudiantes desde la educación tempranahasta la educación media superior

En el camino de la recuperación económica, la educación se ha convertido en un elemento central de las estrategias de crecimiento de los países de la OCDE. Para ser eficaces en el largo plazo, las mejoras en la educación necesitan garantizar el acceso de todos los estudiantes a una educación temprana de calidad, que permanezcan en el sistema al menos hasta el final de la educación media superior, y que reciban las habilidades y conocimientos que necesitarán para una integración social y al mercado laboral eficaz.

Una de las estrategias educativas gubernamentales más eficaces es invertir desde la educación temprana y hasta el nivel medio superior. Los gobiernos pueden evitar el fracaso escolar y reducir la deserción mediante dos enfoques paralelos: la eliminación de las prácticas a nivel del sistema que entorpezcan la equidad, y dirigirse a las escuelas en desventaja con desempeño deficiente. Sin embargo, las políticas educativas necesitan alinearse con otras medidas gubernamentales, como vivienda o bienestar social, para garantizar el éxito estudiantil.

Evitar políticas del sistema que provoquen el fracaso escolar y estudiantil

El diseño de los sistemas educativos puede exacerbar las desigualdades iniciales y tener un impacto negativo en la motivación y compromiso del estudiante, llevando eventualmente a la deserción escolar. Eliminar los obstáculos a nivel de sistema para la equidad mejorará la igualdad y beneficiará a los estudiantes en desventaja, sin entorpecer el avance de otros alumnos. Cinco recomendaciones contribuyen a prevenir el fracaso y a promover la terminación de la educación media superior:

1. Eliminar la repetición de grados
La repetición de grados es costosa y no mejora los resultados educativos. Entre otras estrategias para reducir esta práctica se encuentran las siguientes: evitar la repetición al abordar las lagunas de aprendizaje durante el año lectivo; fijar un pase automático o limitar la repetición a materias o módulos reprobados con apoyo especial; y fomentar la toma de conciencia con el fin de cambiar el apoyo cultural para la repetición. Para sustentar estas estrategias, se necesitan políticas complementarias que refuercen la capacidad de escuelas y maestros de modo que respondan de forma adecuada a las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, y que ofrezcan apoyo temprano, periódico y oportuno. Disminuir la tasa de reprobación de grados también requiere divulgar información en las escuelas y la sociedad sobre los costos y el efecto negativo en los estudiantes, y establecer objetivos y alinear incentivos para las escuelas.

2. Evitar la separación temprana y diferir la selección de estudiantes hasta la educación media superior
La selección temprana de estudiantes ejerce un efecto negativo en los alumnos asignados a niveles más bajos y aumenta las desigualdades sin elevar el desempeño promedio. La selección temprana de estudiantes debe postergarse a la educación media superior mientras se refuerza una escolaridad más completa. En contextos en los que no haya mucha disposición a retrasar las divisiones tempranas de grupos, suprimir los niveles o grupos más bajos puede mmitigar sus efectos negativos. Limitar la cantidad de materias o la duración de la selección de capacidades, ampliar las oportunidades para cambiar de nivel o de salón de clases y ofrecer estándares curriculares elevados para los estudiantes en los diversos niveles puede aligerar los efectos negativos de una división temprana de los grupos según sus capacidades.

3. Administrar la elección de escuela para evitar la segregación y el aumento de las desigualdades
Proporcionar plena libertad de elección de escuela a los padres puede dar por resultado la segregación de estudiantes según sus capacidades y antecedentes socioeconómicos, y generar mayores desigualdades en los sistemas educativos. Los programas de selección pueden diseñarse y gestionarse para equilibrar la elección mientras limitan su efecto negativo en la equidad. Hay diversas opciones: mediante esquemas de elección controlada se combina laelección de los padres y se garantiza una distribución más diversa de estudiantes. Además, con objeto de asegurar elequilibrio, los incentivos para que los estudiantes en desventaja sean atractivos para las escuelas de alta calidad, losmecanismos de selección de escuela y los vales o créditos fiscales son opciones alternativas. También se requierenpolíticas para mejorar el acceso de las familias en desventaja a la información sobre las escuelas y para apoyarlas en latoma de decisiones informadas.

4. Procurar que las estrategias de financiamiento respondan a las necesidades de estudiantes y escuelas
Los recursos disponibles y la manera como se gastan influyen en las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes. Para asegurar la equidad y la calidad en los sistemas educativos, las estrategias de financiamiento deben:
garantizar el acceso a una educación y atención de la primera infancia (EAPI) de calidad, en especial para familias en desventaja; y aplicar estrategias de financiamiento, como fórmulas de financiamiento ponderado, que tomen en cuenta que los costos de la instrucción de los estudiantes en desventaja pueden ser más elevados. Además, es importante equilibrar la descentralización/autonomía local con la rendición de cuentas de los recursos para garantizar el apoyo de los estudiantes y escuelas con mayores desventajas.

5. Diseñar trayectorias equivalentes de educación media superior para garantizar su término
Si bien la educación media superior es un nivel estratégico de la educación para individuos y sociedades, entre 10 y 30 por ciento de los jóvenes que empiezan no terminan este nivel. Las políticas para mejorar la calidad y el diseño de la educación media superior pueden otorgarle más relevancia para los estudiantes y asegurar la terminación. Con este fin hay diversas opciones de políticas: hacer equivalentes los planes de estudio académicos y vocacionales al mejorar la calidad de la educación y capacitación vocacional, de modo que se permitan las transiciones de estudios académicos a vocacionales y se retiren las imposibilidades de un mayor avance; reforzar la guía y asesoría para losalumnos y diseñar medidas dirigidas con el fin de combatir la deserción: por ejemplo, añadir opciones para obtener elgrado de educación media superior o incentivos para permanecer en la escuela hasta obtenerlo.
 
Ayudar a mejorar a las escuelas yestudiantes en desventaja

Las escuelas con mayores proporciones de estudiantes en desventaja corren un mayor riesgo de dificultades que provoquen menor desempeño, lo que afecta a los sistemas educativos en su conjunto. Las escuelas en desventaja de bajo desempeño a menudo carecen de la capacidad o apoyo internos para mejorar, en tanto directores, maestros y entorno, salones de clases y vecindarios escolares con frecuencia no logran ofrecer una experiencia de aprendizaje de calidad para quienes padecen mayores desventajas. Cinco recomendaciones de políticas han demostrado su eficacia para apoyar la mejora de las escuelas en desventaja de bajo desempeño:

1. Fortalecer y apoyar a la dirección escolar
La dirección de las escuelas es el punto de partida para transformar las escuelas en desventaja de bajo desempeño, pero a menudo los directores no fueron la mejor elección, o no cuentan con la preparación o el apoyo adecuados para ejercer su cargo en esas escuelas. Para fortalecer su capacidad, los programas de preparación para la dirección escolar deben ofrecer tanto experiencia general como conocimientos especializados que les permitan enfrentar los desafíos de estas escuelas. Pueden establecerse asesorías, tutorías y redes como apoyo complementario para que los directores consigan cambios duraderos. Además, para atraer y retener a los directores competentes en estas escuelas, es necesario que las políticas ofrezcan buenas condiciones de trabajo, apoyo sistémico e incentivos.

Debe considerarse el apoyo para la reestructuración de escuelas siempre que sea necesario. Dividir escuelas en desventaja de bajo desempeño, fusionar escuelas pequeñas y clausurar las que no cumplan de manera constante serían opciones de políticas en algunos casos.

2. Fomentar un clima y ambiente escolares propicios para el aprendizaje
Las escuelas en desventaja de bajo desempeño corren el riesgo de enfrentar ambientes difíciles para el
aprendizaje. Las políticas específicas para estas escuelas deben concentrarse más que las dedicadas a otras escuelas en lo siguiente: dar prioridad al desarrollo de relaciones positivas maestro-alumno y entre compañeros; promover sistemas de datos informativos para el diagnóstico de las escuelas con el fin de identificar a los estudiantes en problemas y los factores que obstaculicen el aprendizaje; adecuar la asesoría y tutoría estudiantiles para apoyar a los alumnos y facilitar sus transiciones de modo que continúen su educación. Además, estas escuelas pueden beneficiarse de una organización distinta del tiempo de aprendizaje, incluso la duración de la semana o año escolar, y en términos del tamaño de las escuelas. En algunos casos, crear salones de clase y escuelas más pequeños sería una medida para reforzar las interacciones alumno-alumno y alumno-maestro, y propiciar mejores estrategias de aprendizaje.

3. Atraer, apoyar y retener a maestros de alta calidad.
A pesar del gran efecto de los maestros en el desempeño de los estudiantes, las escuelas en desventaja no siempre cuentan con los mejores maestros en su personal. Las políticas deben elevar la calidad docente para las escuelas y estudiantes en desventaja con las siguientes acciones: proporcionar educación docente dirigida que garantice que los maestros reciban las habilidades y conocimientos que necesitan para trabajar en escuelas con estudiantes en desventaja; ofrecer programas de tutoría para los maestros noveles; procurar condiciones de trabajo favorables para mejorar la eficiencia docente y la retención de maestros; y establecer incentivos económicos y de carrera adecuados para atraer y retener a los maestros de buena calidad en las escuelas en desventaja.

4. Garantizar estrategias de aprendizaje eficaces en el salón de clases.
 A menudo, las expectativas académicas son más bajas para las escuelas y estudiantes en desventaja, aunque se ha demostrado que algunas prácticas pedagógicas logran mejorías en alumnos de bajo desempeño. Para mejorar el
aprendizaje en el salón de clases, las políticas necesitan asegurar y facilitar que las escuelas en desventaja promuevan una combinación equilibrada de instrucción centrada en el estudiante con prácticas curriculares alineadas y la evaluación. Las escuelas y los maestros deben emplear herramientas de diagnóstico y evaluaciones formativa y sumativa para supervisar el avance de los estudiantes y garantizar que adquieren una buena comprensión y conocimientos. Asegurar que las escuelas siguen un currículo para promover una cultura de altas expectativas y el éxito es muy importante.

5. Dar prioridad a la vinculación entre las escuelas y los padres y comunidades. 
Por múltiples razones económicas y sociales, los padres en desventaja tienden a participar menos en el ámbito escolar de sus hijos. Se necesitan políticas que aseguren que las escuelas en desventaja den prioridad a sus vínculos con padres y comunidades, y mejoren sus estrategias de comunicación para alinear los esfuerzos de escuelas y padres de familia. Las estrategias más eficaces se dirigen a los padres más difíciles de localizar, e identifican y animan a los individuos de esas mismas comunidades para que sean tutores de los alumnos. Establecer vínculos con las comunidades en donde se encuentran las escuelas, con las partes interesadas tanto comerciales como sociales, también fortalece a las escuelas y a sus estudiantes.


¡Lea la versión completa en inglés en http://www.oecd.org/dataoecd/4/34/49620052.pdf



Visita también: www.oecd.org/rights

Texto: EQUITY AND QUALITY IN EDUCATION. SUPPORTING DISADVANTAGED STUDENTS AND SCHOOLS - ISBN 978-92-64-130845 
© OECD 2012

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